Capítulo I : Artículo 10: Sanciones y medidas educativas
Este artículo nos habla de las sanciones que se pueden acatar si un alumno realiza conductas calificadas contrarias a las normas de convivencia, por un lado las conductas más leves tendrán sanciones en función a su gravedad y las conductas más graves recibirán sanciones más duras.
Por un lado vemos que este artículo hace que a veces los profesores se agarren demasiado a él, lo que supone un abuso indebido de la autoridad docente, como hemos visto en algunas de las noticias anteriores cuando encuentra algo que les resulta desagradable los expulsan o acatan sanciones excesivas o repetitivas.
Pero por otro lado creemos que es necesaria cierta autoridad docente en la sociedad actual, puesto que los alumnos necesitan unos límites y unas normas que cumplir, y el profesor tiene que tener la autoridad de poder responder a esas desobediencias en el aula.
En este caso las sanciones más leves nos parecen demasiado estrictas, siempre dependiendo del caso en particular, porque pueden ser conductas aisladas que no necesitan tales sanciones o también conductas que justifiquen la sanción asignada. Y desde el punto de vista de las medidas tomadas a alumnos que realizan conductas calificadas como graves resultan a veces incoherentes y poco eficaces, puesto que la expulsión o la perdida de evaluación continua solo supone consecuencias negativas para el conflicto.
La madre de un alumno de 5 años, arremete contra su profesora por darle a su hijo la mitad de un bocadillo de otro alumno, ya que el suyo se le había olvidado en la mochila. La madre entró violentamente en el aula de su hijo, con los alumnos delante, cogió a la profesora por el pelo, la empujo y la lanzo contra la pizarra. Esta agresión supuso en la profesora lesiones y crisis de ansiedad, por lo que respecta a la madre, fue condenada a 3 años de cárcel. La causa es la ira de la madre al ver que a su hijo le habían dado medio bocadillo que no era suyo. Otra causa es que el niño se había olvidado su bocadillo en la mochila, pero las aulas las cierran con llave para evitar posibles robos, con lo que el niño no podía ir a por él, y la maestra no se le permitía abandonar la zona de recreo ya que no había mas profesoras para cuidar de los alumnos. Posibles soluciones: una de las soluciones que encontramos es que sea mas fácil el acceso a las clases durante el recreo, con la aprobación de la profesora, que un conserje acompañe al niño a la clase y se asegure que solo coja el bocadillo. Además de que haya mas profesoras de guardia en los recreos ya que es el momento que mas sucesos graves ocurren y se necesita mas apoyo. Otra solución es que la profesora hubiese dejado una nota explicativa de lo ocurrido o habérselo comentado directamente para evitar posibles confusiones al trasmitirle la noticia el hijo o que la madre sacase sus propias conclusiones. Los padres no deberían tener un acceso tan fácil a las aulas mientras los maestros ejercen su profesión.
Capítulo I : Artículo 10: Sanciones y medidas educativas
Este artículo nos habla de las sanciones que se pueden acatar si un alumno realiza conductas calificadas contrarias a las normas de convivencia, por un lado las conductas más leves tendrán sanciones en función a su gravedad y las conductas más graves recibirán sanciones más duras.
Por un lado vemos que este artículo hace que a veces los profesores se agarren demasiado a él, lo que supone un abuso indebido de la autoridad docente, como hemos visto en algunas de las noticias anteriores cuando encuentra algo que les resulta desagradable los expulsan o acatan sanciones excesivas o repetitivas.
Pero por otro lado creemos que es necesaria cierta autoridad docente en la sociedad actual, puesto que los alumnos necesitan unos límites y unas normas que cumplir, y el profesor tiene que tener la autoridad de poder responder a esas desobediencias en el aula.
En este caso las sanciones más leves nos parecen demasiado estrictas, siempre dependiendo del caso en particular, porque pueden ser conductas aisladas que no necesitan tales sanciones o también conductas que justifiquen la sanción asignada.
Y desde el punto de vista de las medidas tomadas a alumnos que realizan conductas calificadas como graves resultan a veces incoherentes y poco eficaces, puesto que la expulsión o la perdida de evaluación continua solo supone consecuencias negativas para el conflicto.
Comentarios de las noticias:
Cárcel para una madre por pegar a una profesora (el país) 11/12/2010
La madre de un alumno de 5 años, arremete contra su profesora por darle a su hijo la mitad de un bocadillo de otro alumno, ya que el suyo se le había olvidado en la mochila.
La madre entró violentamente en el aula de su hijo, con los alumnos delante, cogió a la profesora por el pelo, la empujo y la lanzo contra la pizarra.
Esta agresión supuso en la profesora lesiones y crisis de ansiedad, por lo que respecta a la madre, fue condenada a 3 años de cárcel.
La causa es la ira de la madre al ver que a su hijo le habían dado medio bocadillo que no era suyo.
Otra causa es que el niño se había olvidado su bocadillo en la mochila, pero las aulas las cierran con llave para evitar posibles robos, con lo que el niño no podía ir a por él, y la maestra no se le permitía abandonar la zona de recreo ya que no había mas profesoras para cuidar de los alumnos.
Posibles soluciones: una de las soluciones que encontramos es que sea mas fácil el acceso a las clases durante el recreo, con la aprobación de la profesora, que un conserje acompañe al niño a la clase y se asegure que solo coja el bocadillo. Además de que haya mas profesoras de guardia en los recreos ya que es el momento que mas sucesos graves ocurren y se necesita mas apoyo.
Otra solución es que la profesora hubiese dejado una nota explicativa de lo ocurrido o habérselo comentado directamente para evitar posibles confusiones al trasmitirle la noticia el hijo o que la madre sacase sus propias conclusiones.
Los padres no deberían tener un acceso tan fácil a las aulas mientras los maestros ejercen su profesión.